Escritores portugueses revelan “Un cierto desasosiego” en cuentos

La vejez, las cirugías, la familia, los recuerdos, el infierno, el desamparo, la muerte, las fotografías, la ilusión, la incertidumbre y el agotamiento son parte de los temas que se abordan en el libro de cuentos portugueses contemporáneos “Un cierto desasosiego”.

Son 10 los autores de Portugal que participaron en esta compilación, a cargo de Clara Capitão, y todos ellos coinciden en el desasosiego, ese sentimiento que, a decir de ésta, va de la angustia trituradora, que todo ahoga y sofoca, a la leve melancolía indefinible que obstaculiza el entusiasmo y la confianza.

La también responsable del prólogo explicó que la literatura es el vehículo para esta angustia existencial, de la cual los lectores no encontrarán alivio más que el darse cuenta de que la intranquilidad es parte de todos.

Sin embargo, aclaró que no fue ese sentimiento el que la orientó en la selección de autores y sus textos, sino que pidió a cada uno que eligiera el que mejor lo representara, y para su asombro, todos coincidieron con el desasosiego.

Fue así que surgió este libro que representa la literatura contemporánea de la lengua portuguesa, bajo la editorial Alfaguara, traducido del portugués por Pilar Obón y Martín López-Vega, cuya primera edición se publicó a finales del año pasado.

La compilación incluye “Retrato de un joven poeta”, de Dulce María Cardoso; “Laparotomía”, de Alexandra Lucas Coelho; “La caída de un ángel”, de Alfonso Cruz; “Los tiempos del esplendor”, de Lídia Jorge; y “La edad de las manos”, de José Luís Peixoto.

Así como “Las primeras fotografías”, de Djaimilia Pereira de Almeida; “Cuando corrieron a mi hermano de la casa”, de Valério Romão; “La fotografía. Historia del vampiro de Belgrado”, de Gonçalo M. Tavares; “Ludmila y Saburo”, de João Tordo; y “Estoy cansada”, de Bruno Vieira Amaral.

Los lectores, quienes en varios de los relatos se enfrentarán al sobresalto de un desenlace inexplicable, podrán también echar a volar su imaginación, e incluso identificarse con alguna de las historias por sus personajes comunes, salvo el relato que involucra a un vampiro sordomudo.

“Espero que el lector devore esta antología como un amuse-bouche, un pequeño aperitivo que, en vez de calmar el hambre, la hace estallar, dejando el estómago insaciable, en llamas, clamando por más”, apuntó Clara Capitão.

El ejemplar disponible en diversas librerías cuenta con 143 páginas, y los relatos varían su extensión; sin embargo, todos son breves ya que van de las cinco, el más corto, a las 21 páginas, el de mayor extensión.

Fuente: Notimex

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