Orfandad, abandono y migración son abordados en “Papá está en la Antártida”

La historia de dos niños huérfanos de madre que, cansados de no sentirse en casa, deciden cruzar a pie la frontera norte en busca de su padre, es narrada en la puesta en escena “Papá está en la Atlántida”, que se reestrenó en el Foro El Tejedor, de la colonia Roma, en esta ciudad.

Presentada por Resorte Teatro, la obra ganadora del Premio Víctor Hugo Rascón Banda 2005, es un montaje de Javier Malpica que aborda temas fuertes y dolorosos: el abandono, la desintegración familiar y la pérdida de identidad que viven miles niños y jóvenes mexicanos.

Su autor la escribió motivado por una noticia difundida hace algunos años, en torno dos niños migrantes que, en su intento por cruzar la frontera en busca de sus padres, murieron dentro del frigorífico de un camión.

Los actores Marcos Duarte y Guillermo Jair, quienes dan vida a dos hermanos de 8 y 11 años de edad, son los encargados de hacer visible el tema del abandono, la necesidad de acoplarse a las situaciones y el anhelo de encontrar al padre.

A la par, subyace el problema de la emigración ilegal a Estados Unidos, vista desde la perspectiva de los que se quedan y de aquellos por los que se van y que al final son olvidados.

Para Jair, quien con anterioridad dirigió esta obra y hoy la actúa, la obra aborda un tema muy fuerte: la orfandad y la migración, pero a través de la visión de dos niños, que tienen que luchar ante las adversidades de la vida, teniendo un final no muy feliz.

“Los dos muchachos se van buscando a su papá a Estados Unidos, con toda la inocencia e ignorancia de que lo que les pueda suceder, y no tienen un final hermoso”, dijo, al tiempo que refirió que en esta obra todo se cuenta de manera tierna.

La soledad y la sensación de abandono que sufren tras haber perdido a su madre siendo muy pequeños, mientras el padre se ve forzado a dejarlos a cargo de una abuela dura y autoritaria que, al morir, los deja con unos tíos que los hacen trabajar, lo que despierta la necesidad de ambos de ir en busca de su progenitor.

“Los niños pierden a su madre y el padre decide llevarlos con la abuela, pero al final, es como si fueran los hijos de nadie porque están con la abuela, pero está nunca los recibió; enseguida se van a vivir con los tíos y tampoco es su deseo primordial.

“Además, los tíos son de esa gente que no tiene muchas posibilidades económicas o nivel espiritual grande como para tratarlos de otra manera o guiarlos, se siente un bajo nivel que no sólo tiene que ver con dinero”, destacó Jair.

Dos sillas, dos maletas y un espacio en negros que sugiere la oscuridad que viven ambos pequeños, fungen como la escenografía en la que, a través de la comedia, cuentan sus sueños y anhelos.

“Lo interesante aquí es que son dos pequeños que se tienen el uno al otro, una historia hermosa de hermandad, de los hermanos que se apoyan, que se quieren, que están juntos, que son el uno para el otro; lo único que tienen son el uno y el otro”, comentó el actor.

En los personajes de Malpica, el público encuentra dos polos que se atraen y se repelen, dos personalidades perfectamente definidas a partir de sutilezas, actitudes, formas de ver las cosas y formas de sentir.

Fe, esperanza, sueños, alegrías y tristezas son otros de los temas que se hacen presentes a lo largo de la trama.

“Papá está en la Atlántida” estará temporada todos los domingos de mayo, junio y julio en el recinto situado Álvaro Obregón número 86.

Fuente: Notimex

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